Melancolía, de Francisco Zaragoza

En las serenas aguas de los lagos
hay como una sutil melancolía
nostalgia de pretéritos halagos
de recuerdos...de amor...de lejanía...

Reflejan mis ensueños de otros días
como en mudos espejos delirantes,
la historia de mis ansias y alegrías...
¡el fulgor de sus ojos inquietantes!

¡No sé qué oculta relación alienta
entre mi alma y el místico paisaje
que su melancolía en mí fermenta
como un acto de extraño vasallaje!

¡Cuántas veces las aguas adormidas
en que el misterio señaló sus huellas
retrataron unidas nuestras vidas
bajo el conjuro astral de las estrellas!

Flota en el aire un halo de tristeza
que comunica un íntimo mensaje.
El alma entera se arrodilla, y reza
la oración desgarrada del paisaje

Desfilan ante mí, mudas, cansadas
las horas sin pasión y sin ternura
vacías, como antorchas apagadas
frías, como olvidada sepultura

Al contemplar el panorama incierto
que una inquietud de lobreguez reviste
se dijera la cámara de un muerto
¡eternamente desolada y triste!