En vano tu recuerdo y tu nombre esclarecidos
indignas almas viles intentan olvidar
los signos de tu gloria quedaron esculpidos
en páginas eternas del libro universal
Jamás el hombre aleve podrá borrar la estela
que tus sencillas naves dejaron en el mar
el genio de la historia por tu recuerdo vela
y tu glorioso nombre los siglos guardarán
La noche del olvido no puede con sus brumas
de tu memoria egregia las luces apagar
constante el mar azota las peñas y en espumas
tan solo se convierte su furia pertinaz
No en vano con tus naves cargadas de nobleza
de todo lo sublime que Iberia pudo dar
venciste los embates del mar y su fiereza
trayendo con tu espada la cruz y la verdad
Tu gloria es como el astro que intenso resplandece
mirar tal vez no quieran su bello fulgurar
pero su clara lumbre ni muere ni decrece
y en los espacios célicos luciendo siempre está
Mi débil voz te anuncia que tu gloriosa hazaña
trayendo a Filipinas ¡a mi adorado lar!
la lengua de Castilla, la fe de aquella España
los buenos filipinos jamás olvidarán
En vano la desidia pretenderá olvidarte
que el eco de tu nombre resuena sin cesar
se oye entre las ruinas que sirven de baluarte
a un ayer glorioso que nunca cederá
lo lleva entre los labios el hijo de esta tierra
nombrar a Filipinas tu nombre es pronunciar
si el tiempo borra un día la losa que te encierra
no temas, pues tu nombre jamás se perderá
Después de cuatro siglos aún tu gloria existe
aún recuerda el pueblo tu hazaña singular
que el tiempo ni los hombres la sangre que vertiste
borrar no pueden ellos del suelo de Mactán
¡Oh insigne Magallanes, bendita tu memoria!
¡Bendito aquel instante cuando cruzaste el mar
trayendo a estas regiones un nombre y una historia
y con la cruz de Cristo la luz de la verdad!
1921
miércoles, 18 de febrero de 2009
A la raza hispana, de Flavio Zaragoza Cano
I
Noble raza inmortal, raza divina
que hablas el dulce idioma de Castilla
triste y altiva, mi alma filipina
ante tu altar sagrado se arrodilla
Amo a mi patria mas el sacro rayo
de mi amor puro no es para ella sola
que si como patriota soy malayo
como poeta ¡mi alma es española!
Y lo proclamo así, sin cobardía.
Amo a España que me dio cultura.
La gratitud es flor del alma mía
y mi alma no es ingrata ni es impura
Mi amor a España Dios ha bendecido
y no es traición para mi propia tierra
porque en mi corazón que odia el olvido
si es noble y santo todo amor se encierra
II
Hoy que muchos claudican yo te canto
gran raza hispana, tu renombre eterno
vive en mi lira en medio del quebranto
con que sufrimos el dogal moderno
Si todos ya olvidaron el aroma
de tu seno prolífico y fecundo
aún quedo yo, soldado de tu idioma
para cantar tus glorias en el mundo
No soy de ese linaje de chacales
que nacidos de páramos incultos
al recibir tus besos maternales
tu dulce amor pagaron con insultos
Los que ayer te ensalzaron hoy te olvidan
¡corifeos del nuevo coloniaje!
mientras extrañas águilas anidan
en el bello jardín de tu lenguaje
III
Noble raza que sufres con grandeza
las épicas tragedias del presente
yo te amo y respeto la tristeza
que brilla en las arrugas de tu frente
Y si ayer contra ti tenido hubiera
que ir a la lucha por la patria mía
nunca hubiese manchado tu bandera
y en medio de mis triunfos ¡te amaría!
De tu amor maternal la firme esencia
no olvidará la tierra panayana
que al gritar libertad e independencia
¡siempre hablamos la lengua castellana!
Cuando te olviden todos, mi alma fuerte
pregonará tu honor de polo a polo.
Yo hablaré tu lenguaje hasta la muerte.
Si nadie te ama ya ¡te amaré solo!
1933
Noble raza inmortal, raza divina
que hablas el dulce idioma de Castilla
triste y altiva, mi alma filipina
ante tu altar sagrado se arrodilla
Amo a mi patria mas el sacro rayo
de mi amor puro no es para ella sola
que si como patriota soy malayo
como poeta ¡mi alma es española!
Y lo proclamo así, sin cobardía.
Amo a España que me dio cultura.
La gratitud es flor del alma mía
y mi alma no es ingrata ni es impura
Mi amor a España Dios ha bendecido
y no es traición para mi propia tierra
porque en mi corazón que odia el olvido
si es noble y santo todo amor se encierra
II
Hoy que muchos claudican yo te canto
gran raza hispana, tu renombre eterno
vive en mi lira en medio del quebranto
con que sufrimos el dogal moderno
Si todos ya olvidaron el aroma
de tu seno prolífico y fecundo
aún quedo yo, soldado de tu idioma
para cantar tus glorias en el mundo
No soy de ese linaje de chacales
que nacidos de páramos incultos
al recibir tus besos maternales
tu dulce amor pagaron con insultos
Los que ayer te ensalzaron hoy te olvidan
¡corifeos del nuevo coloniaje!
mientras extrañas águilas anidan
en el bello jardín de tu lenguaje
III
Noble raza que sufres con grandeza
las épicas tragedias del presente
yo te amo y respeto la tristeza
que brilla en las arrugas de tu frente
Y si ayer contra ti tenido hubiera
que ir a la lucha por la patria mía
nunca hubiese manchado tu bandera
y en medio de mis triunfos ¡te amaría!
De tu amor maternal la firme esencia
no olvidará la tierra panayana
que al gritar libertad e independencia
¡siempre hablamos la lengua castellana!
Cuando te olviden todos, mi alma fuerte
pregonará tu honor de polo a polo.
Yo hablaré tu lenguaje hasta la muerte.
Si nadie te ama ya ¡te amaré solo!
1933
lunes, 16 de febrero de 2009
Díptico, de Edilberto Lazcano
I
La campana
¡Oh España de sin par ejecutoria
que a tu cabeza unciste el universo!
Del sol de tu poder radiante y terso
hoy solo queda pálida memoria.
Mas ya hundida la torre de tu historia
bajo las olas de un olvido adverso
aún repica sonora como el verso
la campana gloriosa de tu gloria.
En el templo ideal del alma humana
es tu lenguaje esa inmortal campana
y es de su voz el eco soberano
la virtud de cien pueblos diferentes
para avanzar, seguros y valientes
por la ancha vía del progreso humano
II
Ramo desgajado
No lamentes, España, tu caída
si te hirió con su hachazo el elemento.
También lograste que impregnase el viento
la rica esencia que exhaló tu herida.
Y del árbol herido de tu vida
un ramo en flor se desgajó violento
que fue rodando a merced del viento
hasta hundirse en la mar embravecida.
Pero al cogerlo Dewey de la playa
vio que era un gajo de la mar malaya
florecido de perlas peregrinas.
El que se desgajó de tu existencia
llevándose tu amor, tu fe, tu esencia
el ramo en flor: mi patria, Filipinas
1922
La campana
¡Oh España de sin par ejecutoria
que a tu cabeza unciste el universo!
Del sol de tu poder radiante y terso
hoy solo queda pálida memoria.
Mas ya hundida la torre de tu historia
bajo las olas de un olvido adverso
aún repica sonora como el verso
la campana gloriosa de tu gloria.
En el templo ideal del alma humana
es tu lenguaje esa inmortal campana
y es de su voz el eco soberano
la virtud de cien pueblos diferentes
para avanzar, seguros y valientes
por la ancha vía del progreso humano
II
Ramo desgajado
No lamentes, España, tu caída
si te hirió con su hachazo el elemento.
También lograste que impregnase el viento
la rica esencia que exhaló tu herida.
Y del árbol herido de tu vida
un ramo en flor se desgajó violento
que fue rodando a merced del viento
hasta hundirse en la mar embravecida.
Pero al cogerlo Dewey de la playa
vio que era un gajo de la mar malaya
florecido de perlas peregrinas.
El que se desgajó de tu existencia
llevándose tu amor, tu fe, tu esencia
el ramo en flor: mi patria, Filipinas
1922
Melancolía, de Francisco Zaragoza
En las serenas aguas de los lagos
hay como una sutil melancolía
nostalgia de pretéritos halagos
de recuerdos...de amor...de lejanía...
Reflejan mis ensueños de otros días
como en mudos espejos delirantes,
la historia de mis ansias y alegrías...
¡el fulgor de sus ojos inquietantes!
¡No sé qué oculta relación alienta
entre mi alma y el místico paisaje
que su melancolía en mí fermenta
como un acto de extraño vasallaje!
¡Cuántas veces las aguas adormidas
en que el misterio señaló sus huellas
retrataron unidas nuestras vidas
bajo el conjuro astral de las estrellas!
Flota en el aire un halo de tristeza
que comunica un íntimo mensaje.
El alma entera se arrodilla, y reza
la oración desgarrada del paisaje
Desfilan ante mí, mudas, cansadas
las horas sin pasión y sin ternura
vacías, como antorchas apagadas
frías, como olvidada sepultura
Al contemplar el panorama incierto
que una inquietud de lobreguez reviste
se dijera la cámara de un muerto
¡eternamente desolada y triste!
hay como una sutil melancolía
nostalgia de pretéritos halagos
de recuerdos...de amor...de lejanía...
Reflejan mis ensueños de otros días
como en mudos espejos delirantes,
la historia de mis ansias y alegrías...
¡el fulgor de sus ojos inquietantes!
¡No sé qué oculta relación alienta
entre mi alma y el místico paisaje
que su melancolía en mí fermenta
como un acto de extraño vasallaje!
¡Cuántas veces las aguas adormidas
en que el misterio señaló sus huellas
retrataron unidas nuestras vidas
bajo el conjuro astral de las estrellas!
Flota en el aire un halo de tristeza
que comunica un íntimo mensaje.
El alma entera se arrodilla, y reza
la oración desgarrada del paisaje
Desfilan ante mí, mudas, cansadas
las horas sin pasión y sin ternura
vacías, como antorchas apagadas
frías, como olvidada sepultura
Al contemplar el panorama incierto
que una inquietud de lobreguez reviste
se dijera la cámara de un muerto
¡eternamente desolada y triste!
Romance de la cita desdichada, de Federico Espino Licsi
Sigue el viaje de la Luna.
Sigue la secreta cita.
Mozuelo alto, moza baja y un verde rumor de brisa.
Arde el mozuelo fornido
hundido en la íntima sima
el pez de su amor cambiándose
en una rosa encendida.
Y la luna pudorosa
quiere esfumarse de prisa.
En el silencio sangriento
qué meloso es el descanso
cuando la flor se marchita.
De repente, tres mozuelos
hermanos de la mocita
con fríos cuchillos entran
en el lugar de la cita.
Es ágil la venganza
en la selva filipina
y mientras la Luna asoma
tras las nubes blanquecinas
la rosa sangra en el suelo
sin pétalos, sin espinas
Sigue la secreta cita.
Mozuelo alto, moza baja y un verde rumor de brisa.
Arde el mozuelo fornido
hundido en la íntima sima
el pez de su amor cambiándose
en una rosa encendida.
Y la luna pudorosa
quiere esfumarse de prisa.
En el silencio sangriento
qué meloso es el descanso
cuando la flor se marchita.
De repente, tres mozuelos
hermanos de la mocita
con fríos cuchillos entran
en el lugar de la cita.
Es ágil la venganza
en la selva filipina
y mientras la Luna asoma
tras las nubes blanquecinas
la rosa sangra en el suelo
sin pétalos, sin espinas
Emilio Jacinto, de Zoilo J. Hilario
¡Héroe: gloria a ti! Rosas, frescas y tiernas rosas
sobre tu tumba sacra, las hadas cariñosas
amigas de bravos héroes ofrendan con amor
mientras tu amada Patria te rinde en sus altares
el suave y dulce aroma de los ricos solares
de las islas Visayas, Mindanaw y Luzón
¡Vives, patriota egregio! Trompetas y clarines
ya pregonan tu nombre en todos los confines
de este codiciado huerto del extremo oriental
y en el ara del Templo de la divina Gloria
te colocan, unánimes, la justiciera Historia
y la santa mil veces conciencia popular
¡Oh paladín que en medio del épico combate
soñaste para el pueblo, a manera de un vate
en auroras de triunfo, de libertad y redención.
Vibra tu nombre en hojas del libro de inmortales
con los de nuestros Burgos, Zamoras y Rizales
para pasmo del déspota y del hermano honor!
Fue tu amor a la patria sublime fanatismo
y en tu odio soberano contra el viejo despotismo
dieron su fuego a tu alma el Mayon y Taal.
Tu valor solo cabe en los hidalgos pechos
y en el cruento combate por los patrios derechos
fue un sol en tus palabras: ¡Sucumbir o matar!
Te hirieron en el muslo en la roja contienda
las armas defensoras de la extranjera tienda
en los campos históricos de nuestra rebelión.
Mas ¡qué importa? Te hirieron, oh héroe, dándote gloria
porque quien cae herido en honor de la Historia
se levanta después como un radiante sol!
Heredaste tu sangre del inmortal ancestro
oh héroe del Katipunan, querido hermano nuestro
sangre de Maguinoos y de invictos rajáhs.
Sus glóbulos hirvientes, hecho ya tu heroísmo
convirtiéronse en cálidas flores de patriotismo
y en constantes ensueños de eterna libertad
No fuiste solo héroe del legendario bolo
cuyas grandes hazañas se oyen de polo a polo
sino diestro soldado de la pluma también
que sabe hacer temblar a los mismos monarcas
y césares que explotan las fabulosas arcas
de los pueblos sujetos al coloniaje cruel
Fuiste también poeta, porque las dulces diosas
de nuestras selvas vírgenes y montañas hermosas
imprimieron sus besos sobre tu honrada sien.
Bebiste en bellas ánforas suaves inspiraciones
y en las notas nostálgicas de tus tristes canciones
cantabas a la patria diosa de tu querer
Ser poeta es una de esas soberanas grandezas
mucho más bellas que todas las noblezas
de aquella aristocrática Edad Medioeval
porque los dulces sabios en melódicos cantos
son tan solo en la tierra apenas unos cuantos
amados del gran Dios todo amor y bondad
Consejero sublime del inmortal e ilustre
Bonifacio de historia llena de gloria y lustre
apóstol y guerrero, trovador y escritor.
¿Qué importa si en su fosa la muerte ya te encierra?
Cual Jesucristo a Lázaro, tu idolatrada tierra
te dice: ¡resucítate! y te alzas como un dios!
¡Gloria a ti, héroe Jacinto! Rosas todas divinas
con tus hadas amigas, las almas filipinas
ponen sobre tu tumba con un sublime amor
mientras tu amada patria, al rendirte su culto
a ti que enviaste al déspota maldición e insulto
¡ratifica sus ínclitos sueños de redención!
1914
sobre tu tumba sacra, las hadas cariñosas
amigas de bravos héroes ofrendan con amor
mientras tu amada Patria te rinde en sus altares
el suave y dulce aroma de los ricos solares
de las islas Visayas, Mindanaw y Luzón
¡Vives, patriota egregio! Trompetas y clarines
ya pregonan tu nombre en todos los confines
de este codiciado huerto del extremo oriental
y en el ara del Templo de la divina Gloria
te colocan, unánimes, la justiciera Historia
y la santa mil veces conciencia popular
¡Oh paladín que en medio del épico combate
soñaste para el pueblo, a manera de un vate
en auroras de triunfo, de libertad y redención.
Vibra tu nombre en hojas del libro de inmortales
con los de nuestros Burgos, Zamoras y Rizales
para pasmo del déspota y del hermano honor!
Fue tu amor a la patria sublime fanatismo
y en tu odio soberano contra el viejo despotismo
dieron su fuego a tu alma el Mayon y Taal.
Tu valor solo cabe en los hidalgos pechos
y en el cruento combate por los patrios derechos
fue un sol en tus palabras: ¡Sucumbir o matar!
Te hirieron en el muslo en la roja contienda
las armas defensoras de la extranjera tienda
en los campos históricos de nuestra rebelión.
Mas ¡qué importa? Te hirieron, oh héroe, dándote gloria
porque quien cae herido en honor de la Historia
se levanta después como un radiante sol!
Heredaste tu sangre del inmortal ancestro
oh héroe del Katipunan, querido hermano nuestro
sangre de Maguinoos y de invictos rajáhs.
Sus glóbulos hirvientes, hecho ya tu heroísmo
convirtiéronse en cálidas flores de patriotismo
y en constantes ensueños de eterna libertad
No fuiste solo héroe del legendario bolo
cuyas grandes hazañas se oyen de polo a polo
sino diestro soldado de la pluma también
que sabe hacer temblar a los mismos monarcas
y césares que explotan las fabulosas arcas
de los pueblos sujetos al coloniaje cruel
Fuiste también poeta, porque las dulces diosas
de nuestras selvas vírgenes y montañas hermosas
imprimieron sus besos sobre tu honrada sien.
Bebiste en bellas ánforas suaves inspiraciones
y en las notas nostálgicas de tus tristes canciones
cantabas a la patria diosa de tu querer
Ser poeta es una de esas soberanas grandezas
mucho más bellas que todas las noblezas
de aquella aristocrática Edad Medioeval
porque los dulces sabios en melódicos cantos
son tan solo en la tierra apenas unos cuantos
amados del gran Dios todo amor y bondad
Consejero sublime del inmortal e ilustre
Bonifacio de historia llena de gloria y lustre
apóstol y guerrero, trovador y escritor.
¿Qué importa si en su fosa la muerte ya te encierra?
Cual Jesucristo a Lázaro, tu idolatrada tierra
te dice: ¡resucítate! y te alzas como un dios!
¡Gloria a ti, héroe Jacinto! Rosas todas divinas
con tus hadas amigas, las almas filipinas
ponen sobre tu tumba con un sublime amor
mientras tu amada patria, al rendirte su culto
a ti que enviaste al déspota maldición e insulto
¡ratifica sus ínclitos sueños de redención!
1914
Homenaje, de Dalmacio H. Balagtás
A Salvador Rueda
Embajador poeta que vienes a esta tierra
donde flameó un dia la enseña roja y gualda
toma las galas todas que mi solaz encierra
y danos de tus rimas la perennal guirnalda
De tus gloriosos versos la prodigiosa alquimia
afianzará los vínculos de nuestra antigua alianza
que no en balde parlamos la hispana lengua eximia
y bruñó el sol nativo del quijote la lanza
No morirá en mi tierra la lengua de Castilla
la cultura española no encontrará su ocaso
las leyes del Rey Sabio tendrán vida inmortal
porque en la historia un nombre eternamente brilla
al lado de Cervantes, Molina y Garcilaso
el nombre de aquel vate, héroe y mártir: Rizal
1915
Embajador poeta que vienes a esta tierra
donde flameó un dia la enseña roja y gualda
toma las galas todas que mi solaz encierra
y danos de tus rimas la perennal guirnalda
De tus gloriosos versos la prodigiosa alquimia
afianzará los vínculos de nuestra antigua alianza
que no en balde parlamos la hispana lengua eximia
y bruñó el sol nativo del quijote la lanza
No morirá en mi tierra la lengua de Castilla
la cultura española no encontrará su ocaso
las leyes del Rey Sabio tendrán vida inmortal
porque en la historia un nombre eternamente brilla
al lado de Cervantes, Molina y Garcilaso
el nombre de aquel vate, héroe y mártir: Rizal
1915
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