la libertad como un amor venía
y que sobre los montes refulgía
la bandera del sol y las estrellas.
Soñé que el niño y la mujer quebraban
los hierros de la vieja ligadura
y que unos hombres de conciencia pura
con la mujer y el niño caminaban.
Esto soñé, pero la aurora vino
y vi que se moría la quimera
asfixiada en el pecho filipino;
porque los hombres de conciencia entera
cambiaron por lentejas del camino
las estrellas y el sol de su bandera.
Manuel Bernabé Manila 1957